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Hispano de Tulsa
Familia hispana es arrestada, y deportada, bajo engaños La señora Ayvar y sus dos hijos, de 16 y 14 años, son arrestados y deportados sin mérito.
Elaine Lafón-Hartline
Tulsa, OK.- Tras ir a sacar a su hijo de la cárcel, la señora Araceli Martínez, y Cristian, su hijo de 14 años quien la acompañaba, fue arrestada junto con su hijo menor, por agentes de I.C.E en el centro de detención Tulsa David L. Moss Criminal Justice Center, ubicad en el 300 N. Denver Ave.
Jaime Ayvar de 16 años de edad, fue arrestado el pasado viernes 23 de noviembre alrededor de la 6:58 p.m., en un checkpoint ubicado en Southwest Blvd. y la autopista 244. El joven indocumentado de origen mexicano, fue arrestado por carecer de licencia de conducir y no tener seguro.
Uno de los oficiales le asegura a Juan (pseudónimo), quien viajaba con Ayvar, que el joven sería liberado en cuanto alguien pagara la fianza de 500 dólares, y deja libre a Juan en el momento de los hechos.
Al llegar a la cárcel, el señor Jaime Ayvar, padre del joven detenido, es notificado de que Jaime, debido a su estado migratorio, tiene "hold" de inmigración y no tiene derecho a fianza. Decepcionado el señor Ayvar regresa a casa lamentando no poder hacer nada para ayudar a su hijo.
El engaño
Dos horas después de haber intentado pagar la fianza para liberar a Jaime, la familia Ayvar recibió una llamada de una oficial del sheriff, de apellido López, quien en español comunica a la familia que por el hecho de que el joven es menor de edad, puede ser liberado si comprueban la edad de este.
Ilusionados, el señor Ayvar, su esposa Araceli Martínez, su hijo menor Cristian, y Ana Crispín, esposa de Jaime, van hasta la cárcel confiando en la información proveída por la oficial López.
Al llegar al penal, la señora Martínez le pide a su esposo que espere en el auto, mientras ella y los jóvenes van en busca de Jaime. "Me dijo que la esperara, que a lo mejor si la veían a ella sola le entregaban más rápido a mi hijo, así que me quedé afuera esperando", relata el señor Ayvar.
Mientras Ayvar esperaba por su familia en el estacionamiento, su hijo Cristian, de 14 años de edad, servía como intérprete en el interior cárcel; el oficial que los atendió les pidió que esperaran e hizo una llamada, tras la cual se presentaron 7 oficiales de I.C.E.
Sin brindar ninguna información sobre Jaime, los agentes comenzaron a interrogarlos acerca de su estado legal, a lo que intimidados respondieron aceptando estar en el país de manera ilegal. Tras su declaración fueron inmediatamente aprendidos.
Cristian llamó a su padre desde el celular, advirtiéndole sucedido, y cuelga rápidamente; angustiado su padre marcó de nuevo y contestó su esposa, quien le pide se vaya antes de que también a el lo detengan.
Después de hablar con su esposo la señora Martínez pierde el conocimiento, y es arrastrada por dos oficiales a otra habitación según aseguró Ana Crispín, de 16 años, y nuera de Martínez.
"Ella se desmayó, dos policías la tomaron de los brazos y la arrastraron a otro cuarto, Cristian y yo les dijimos que ella tiene problemas del corazón pero no nos hicieron caso," declaró Ana con la voz entrecortada.
Ana, Araceli y Cristian fueron arrestados a las 11:50 de la noche, aparentemente bajo ningún cargo, allí fueron interrogados individualmente por agentes de I.C.E.
Durante el interrogatorio Ana anuncia al oficial estar embarazada de 5 meses, es entonces que Ana es interrogada sobre si su madre vive en Tulsa y le piden la dirección de ésta, alentándola a llamarla para que traiga su identificación y dejarla en libertad; pero temiendo que le pase lo mismo que a ella, Ana se niega a llamarle o a brindar cualquier tipo de información sobre la dirección de ésta.
"Nos mintieron, nos engañaron para hacernos caer en la trampa," expresó Ana tratando de contener sus lágrimas.
Finalmente, a las 4 de la mañana del sábado, solo Ana Crispín es puesta en libertad.
Se inicia investigación
El Hispano de Tulsa acompañó a Blanca Thames, representante de la Coalición del Sueño Americano, a la cárcel en busca de información sobre este caso el sábado 24 de noviembre por la mañana.
El oficial England aseguró que en la computadora solo aparecía la señora Martínez, y solo se limitó a repetir varias veces que ella tenía un Hold/ICE.
Al ser cuestionado nuevamente sobre Cristian Ayvar, el oficial England aseguró que el niño había sido puesto en libertad, a lo que Thames respondió que no era verdad, y pidió hablar con un supervisor.
El oficial Wilmott, supervisor de turno, no brindó más información que la ya proveída por England, pero fue hasta entonces que la información de Cristian Ayvar fue encontrada en el sistema por uno de los oficiales, confirmando así que el menor seguía detenido.
El lunes por la mañana, Blanca Thames y la abogada Chris Gentges se presentaron nuevamente en el penal, donde fueron atendidas por el oficial Brumbaugh. Según la declaración de Thames, el oficial Brumbaugh le informó de una manera irónica que estaban bajo orden de deportación.
"Nos dijo que tenían el hold de ICE y agregó: ‘se van a casa de vuelta a México’, de una manera burlona,” recordó Thames.
Al no obtener mayor información, ellas pidieron hablar con un supervisor; fueron atendidas por un oficial, el cual solo se limitó a escuchar sus preguntas, y sin responder las refirió con su supervisor el Capitán Tom Huckeby de Tulsa County Sheriff’s Office.
El Capitán Huckeby respondió a las preguntas hechas por Thames y Gentges, y explicó algunas de las políticas utilizada en este tipo de procedimientos.
Al ser cuestionado sobre el por que solo Ana fue liberada, Huckeby contestó que la oficial López había llamado a ICE en Dallas sobre este caso, a lo que la oficina en Dallas le respondieron que la joven podía ser liberada por el hecho de estar embarazada, y ellos no quisieran que ella tuviera al bebé en la cárcel. Huckeby declaró que no había política escrita y que el procedimiento del sheriff era simplemente "práctica contra la política."
No obstante de confirmar que la oficial López era bilingüe, Huckeby dijo que quizás había habido un mal entendido por parte de la familia.
Huckeby aseguró investigar sobre este caso y lo sucedido, e invitó a Gentges a llamarle durante la tarde para obtener más información al respecto.
Cerca de las 6:15 p.m. del mismo día, el señor Jaime Ayvar informó agobiado al Hispano de Tulsa, que su hijo Cristian estaba siendo presionado para firmar la deportación voluntaria.
Gentges, al enterarse de lo que estaba ocurriendo con Cristian, inmediatamente llamó al Capitán Tom Huckeby. "Él me dijo que él personalmente explicaría a Cristian la diferencia entre la firma de una deportación voluntaria y tener una audiencia ante del juez," aseguró Gentges.
De inmediato representantes de la comunidad hispana se dieron a la tarea de buscar algún abogado que pudiera representar a Cristian, y estuviera presente con el durante los interrogatorios del martes.
Desafortunadamente, el martes por la mañana alrededor de las 8:15 a.m., Jaime Ayvar recibió una llamada de su hijo Cristian desde Oklahoma City, diciendo que ya los habían transferido para allá y que solo estaban esperando que los subieran al autobús que los llevaría hasta El Paso Texas, para ser deportados.
Ayvar pregunto a su hijo si había firmado y este contestó que no, pero que de igual modo lo habían transferido a Oklahoma City.
La rapidez con la que fueron deportados los miembros de la familia Ayvar, deja la sensación de que a alguien le urgía la deportación de estas personas, para que cesaran las investigaciones hechas por diversos representantes de la comunidad hispana.
"Yo tenía mi mundo y mi familia aquí,” dice el señor Ayvar alzando sus manos, y en el tono de su voz se percibe el gran dolor que está sintiendo, luego las deja caer y agrega: "y ahora todo está en el suelo."
Lo único que tranquiliza al señor Ayvar es que su esposa y sus hijos están juntos. Mientras tanto, Jaime y su nuera Ana intentaran salir adelante por lo menos unos meses hasta que puedan establecerse con el resto de la familia en México.
Este miércoles 28 de noviembre al rededor de las 7:55 de la mañana, el señor Ayvar se comunicó con el Hispano de Tulsa, para informarnos que apenas unos minutos antes había recibido una llamada de su familia desde ciudad Juárez Chihuahua, informándole que ya estaban de vuelta en México, y que se encuentran bien.
Las circunstancias sientan un precedente de desconfianza hacia las autoridades, la comunidad queda en espera de la respuesta de las autoridades competentes, a la indagación del caso por parte de los líderes hispanos.
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